El
delincuente deja rastros que pueden servir para identificarlo o identificar los
medios de los cuales se valió para ejecutar el delito o para relacionarlo con
el lugar del hecho o escena del crimen, y para que el investigador y perito
pueda elaborar versiones de lo ocurrido.
Lo
anteriormente expresado es confirmado por el materialismo dialéctico, ya que
cualquier acción del hombre se refleja en alguna forma en el medio que lo rodea
y viceversa. Si estas acciones tienen un carácter criminal, sus resultados confirmaran
las denominadas huellas o indicios del delito.
A
pesar de la aparente quietud, el lugar de los hechos oculta claves delatoras
del criminal, de la víctima o víctimas, cuya lectura o procesamiento es una
habilidad reservada solo a los peritos e investigadores que posean la formación
técnica necesaria para el levantamiento de la escena del crimen.
Las
huellas, indicios y evidencias derivadas de un delito, en su gran mayoría, se
encuentran en el lugar donde ocurrió el mismo y deberán ser localizadas
mediante la acción de instrucción denominada “Inspección ocular del lugar de
los hechos”, la que deberá ejecutarse en la primera etapa o primer ataque en
la investigación. Otras huellas, indicios y evidencias de un delito pueden ser
localizadas durante la realización de otras acciones de instrucción, como el
registro y el experimento de la misma.
De un
modo u otro la escena del crimen o lugar del hecho siempre tendrá vínculos latentes
de las huellas, indicios o evidencias dejadas por el delincuente para ir tras
su rastro.
La
ciencia criminalística, con su contribución de encontrar la verdad real para el
esclarecimiento de un delito, brinda inestimable colaboración al proceso penal
con el propósito de que el hecho delictivo cometido no quede impune.
Comprueba
científicamente la existencia del hecho punible, aporta determinaciones
precisas relacionadas con la forma en que el delito se ha perpetrado, con su
cronología con los medios utilizados, con la individualización de las personas
participantes, los indicios encontrados, y con la concordancia entre las
huellas y evidencias y la realidad de los hechos.
Los
aportes criminalísticos están dedicados para la contribución de impartir
justicia en los procesos judiciales de penalización. A lo largo del tiempo esto
ha evolucionado en cuanto a la materialización, modus operandi, signos y
violencia entre otros parámetros que permiten al tribunal correspondiente penar
por sus medidas o hechos analizados en los procesos criminalísticos.
A lo largo de los años, esta
profesión ha ido evolucionando mucho más gracias a sus descubrimientos, pero
sobre todo por el desarrollo y avance tecnológico que hoy en día hace posible
que muchas de las actividades de esta carrera se lleven a cabo de una manera
más ágil, rápida y acertada.
Objetivamente
contribuye al juzgamiento de culpabilidad o no culpabilidad de la persona o
personas involucradas en el hecho delictivo.
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