Los actos y movimientos que realice un ser humano para cometer el delito quedan reflejados en personas, objetos y lugares. Estos reflejos, denominados huellas del delito, son posibles dada la cualidad que tiene la materia de reaccionar ante cualquier estimulación interna o externa y de reproducirla.
En cuanto a objetos y lugares, los reflejos estarán determinados por la alteración estructural que sufrirán ambos en su interrelación, en dependencia de las condiciones y tipo de materia de que estén compuestos los objetos receptor y productor.
El perito criminalista observa, estudia, analiza y obtiene material sensible e información de las huellas y de las evidencias e interpreta su presencia y génesis. Investiga sus causales y mecanismos de formación en las acciones peritadas, reconstruye las secuencias lógicas y reales del accionar, demuestra científicamente su naturaleza delictiva, aporta los elementos probatorios para la identificación de los ejecutores del hecho investigado o de los objetos utilizados en su perpetración y proporciona material científicamente fundamentado, que sirven a los miembros del tribunal para determinar la culpabilidad o no de un sujeto.
El método Observación es
la percepción de un fenómeno, que permite apreciar detalles, singularidades,
cambios e interrelaciones con otros objetos y fenómenos. Los resultados de esa
acción se insertan en el conocimiento y aportan el material inicial para la
elaboración de las versiones criminalísticas.
El método Descripción deja constancia de la relación de características del objeto, entendido este como el lugar de los hechos o el objeto específico del delito. La Descripción es utilizada durante la ejecución del peritaje criminalístico y en la realización de las actas de acciones de instrucción. La Descripción de lo percibido debe ir de lo general a lo particular, en este método se aplica la observación anteriormente mencionada.
En la investigación pericial criminalística se detallan de forma amplia las características que reúnen los materiales remitidos para el peritaje, todo el trabajo realizado con cada uno de ellos en las investigaciones previas y, para ir de lo general hacia lo particular, se localizan las características identificativas estables e irrepetibles, comenzando por las generales y después las particulares, las que unidas forman los complejos identificantes que individualizan tanto los elementos dubitados (dudosos, investigados) como los indubitados (de origen conocido) que son sometidos a la comparación para establecer la identificación o no entre ellos.
Los resultados que aportan los peritajes criminalísticos pueden constituir los medios de prueba que permiten valorar legal y científicamente la participación de determinadas personas en la comisión de un delito, así como los instrumentos empleados y las acciones realizadas con tal fin.