Nacido
en Birmingham, hijo de un adinerado fabricante, fue un famoso antropólogo, que
estudió la carrera de medicina, pero nunca la ejerció. Como meteorólogo y
explorador de varias comarcas africanas en el año 1852, formuló la teoría de
los anticiclones e inventó nuevos métodos cartográficos, efectuando a una gran
contribución a la estadística y, sobre todo, demostró sobre todo una gran
pasión por la medida de las impresiones digitales, el color de los ojos, el
color de la piel, entre otras inquietudes, que lo destacan como uno de los
grandes de la moderna bioestadística.
Inspirado
por la obra de su primo Charles Darwin “El origen de las especies”, que había
descubierto el tema de la herencia, Galton comenzó a interesarse por las cualidades
físicas e intelectuales transmitidas hereditariamente.
Durante
años recogió el material que enriqueció su investigación Antropométrica. En
1888 tuvo la oportunidad de entrevistarse con Alfonso Bertillòn y comprobar la
eficacia de su Sistema Antropométrico, el que consideró como un método rápido y
exacto.
Fue un
analista de las ideas de Henry Faulds – médico escocés y de William Herschell
(británico administrador de las colonias en India), considerados los
descubridores de la identificación por medio de las huellas digitales,
comprendió que ese aspecto era más importante que el Bertillonaje y que ofrecía
amplias perspectivas. En una conferencia impartida en el año 1888 en el Real
Instituto de Londres, manifestó que además del Bertillonaje existía otro método
de identificación, denominado Dactiloscopía.
Galton afirmó en sus estudios que las líneas y los puntos característicos están situados no sólo en las yemas de los dedos, sino también en la palma de la mano, y que persisten inalterables a través de la vida, lo que comprobó comparando impresiones de la misma persona en diferentes épocas. Sus estudios demostraron que los dibujos digitales no son hereditarios.
Luego,
dio inicio al ciclo de la clasificación Dactiloscópica, puso en conocimiento
del hombre que poseía la prueba irrefutable de su propia personalidad e intento
crear un sistema eficaz de clasificar las impresiones digitales, además de
aportarle a la identificación dactiloscópica una base sólida de principios
inatacable cuando demostró que los dibujos papilares son perennes, inmutables y
diversos.
Intensamente
trabajo en el análisis de las características de los dibujos digitales, a los
que clasifico inicialmente en los 41 tipos con una nomenclatura especial y
puntualizo mas las aplicaciones del sistema, lo que fue reconocido en sus
diferentes obras publicadas llamadas: “Descripción personal” en 1888,
“Identificación por los tipos de dedos” en 1891, “Impresiones digitales en la
determinación de la identidad” en 1897, “Impresiones digitales en la detección
de criminales en la India” en 1899. También publicó su libro “Fingerprints”,
en el cual demostró matemáticamente que no podía haber dos impresiones
digitales idénticas. Calculó que eran posibles 74 mil millones de dibujos
diferentes, es decir, el triple del número de dedos que existían en el mundo,
tomando como base una población de 2 mil trecientos cincuenta millones de
habitantes.
Aunque
Galton no pudo ir más lejos al no encontrar la aplicación práctica a su
descubrimiento, sus estudios sirvieron de base para que, a finales de 1896,
Edward Richard Henry hallará la solución y creara un método para catalogar
millones de fichas con impresiones digitales, llamado “Sistema de clasificación
Galton-Henry”. Este hecho puso fin definitivamente al sistema Antropométrico de
Bertillon y dio entrada a la Dactiloscopía en el mundo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Deja tu comentario en nuestro Blog