El
primer laboratorio científico de criminalística, empezó labores en el palacio
de justicia de París, en 1888.
De
importancia para la historia contemporánea fue la instalación de una escuela de
policía, en la cual Alfonso Bertillòn, desarrollaba su sistema Antropométrico
para medir el cuerpo humano, con el fin de la identificación de individuos.
Este sistema conocido como Bertillonaje, se basaba en once medidas del cuerpo
humano tomadas conforme al sistema métrico decimal.
Alfonso
Bertillòn fue un gran precursor y de valiosas contribuciones a la
identificación criminalística humana y sobre todo su indudable merito judicial
en la época en que se utilizó en Francia.
Evolución de la criminalística en Alemania
Un cambio
fundamente se produjo con el código civil general para los estados presuanos en
1794, el cual expresaba “es deber de la policía prevenir el mantenimiento de la
tranquilidad pública, la seguridad y el orden y evitar el peligro que acecha al
público o a sus miembros individuales.
En
1850 entró en vigor la nueva ley Policiaca de Prusia, que fue adoptada por los
otros estados alemanes. Esta ley preveía también la formación de tropas
policiacas especializadas que ya no tendrían solamente funciones estatales,
sino que deberían estar entregadas enteramente a la investigación
criminalística.
En
1876 en Berlín se introduce el fichero policiaco para la identificación de
criminales y veinte años después, se pone en práctica el sistema antropométrico
de Bertillon.
A
finales de la década de 1920 y 1930 nacen los primeros laboratorios de
criminalística en Alemania, los que se ocupaban de las investigaciones de
huellas de instrumentos, de la comparación de escrituras, del examen de
documentos y de la identificación de casquillos y proyectiles.
Evolución
de la criminalística en Austria
En
Viena, en 1754, empezaron sus servicios los primeros comisarios de policías. En
1776 se creó la oficina policial con amplias capacidades.
Diez
años después se establecieron direcciones policiales regionales en las
capitales de cada provincia en Austria.
El
penalista Austriaco Hans Gross, en 1869 vio la necesidad de dar al trabajo
policial un nuevo fundamento cultural de carácter técnico-científico. A lo
largo de 20 años de silencioso trabajo, creó un libro llamado “libro de
experiencias” destinado a convertirse en el primer texto de la investigación
criminal científica, al darse cuenta de la falta de conocimientos técnicos que
existía entre jueces y magistrados los compiló en el libro denominado “El
manual del juez de instrucción” quien era la figura jurídica encargada de las
averiguaciones previas las instrucciones del sumario, que es la parte
investigativa del proceso penal.
En
Viena en 1898 se crearon las primeras instalaciones para oficinas del
Bertillonaje, también se celebró el congreso internacional de la policía
criminalística y posterior en 1923 se fundó la INTERPOL.
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